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Pasos para la creación de un álbum infantil ilustrado

En el mundo de la literatura infantil, si hay un formato que está super de moda es el álbum ilustrado, una tipología de cuento en la que prevalece la ilustración por encima del texto en la mayoría de ocasiones. Incluso, algunos no tienen ni texto, todo se explica con las imágenes, como la Caperucita Roja del magnífico ilustrador Adolfo Serra.

Para los ilustradores, este formato es muy agradecido y permite poder lucirse con grandes ilustraciones a página doble completa si queremos pero ¿cómo se hace un álbum ilustrado? Os cuento mi proceso de creación de un álbum infantil ilustrado y que he ido desarrollando con los años, por si os sirve a los que estáis empezando en este mundillo tan interesante. 🙂

Lo primero es tener una historia que contar, ya sea propia o de un escritor o escritora (también podemos adaptar un cuento clásico, por ejemplo). Con esa idea más o menos clara, hay que empezar a pensarla en el número de páginas que va a tener el álbum, y aquí nos tenemos que ceñir a lo que normalmente os pedirá la editorial: 12, 16 ó 20 ilustraciones dobles o, lo que es lo mismo: 24, 32 ó 40 páginas.

Paginación para imprenta
Pliego de páginas

Esto se debe a que los libros se imprimen en hojas grandes, en las cuales se distribuyen las páginas a modo de pliego y, por regla general, da una paginación que es múltiple de 8. De este modo, optimizan papel, que es una de las partidas más caras dentro del proceso de desarrollo de un libro.

Una vez hayamos decidido las páginas que necesita nuestro cuento infantil, es hora de plantearse las escenas y el texto (si es propio), dando por hecho que ya habéis diseñado vuestros personajes, definido el estilo y la técnica que habéis decidido utilizar para el proyecto… Aunque yo os he de confesar que a veces empiezo las ilustraciones teniendo temas pendientes, como el desarrollo de algún personaje concreto y puntual, el texto o alguna escena en concreto. Supongo que me puede la impacencia y quiero ponerme a dibujar ya, y luego me pasan cosas como que tengo que corregir ¡o peor, repetir! porque me surgen nuevas ideas o problemas por no haberme sentado a cerrar esos temas pendientes 😀

¡Super Mia!
Ilustración de ¡Super Mia!

Yo tengo una plantilla hecha de página doble cuyo formato es más o menos estándar y la uso siempre para empezar a trabajar las escenas. Luego, las cuelgo en la pared de mi despacho para tener una visión general de todo e ir mirándomelo a ratos, lo que me ayuda muchísimo a encontrar fallos: de argumento, de cosas que no encajan, de color, de encuadre…

TIP! Si trabajáis la ilustración a página doble, nunca hagáis un personaje o algo importante justo en el medio, que ahí es donde se cose el libro y se come algo del contenido. Parece obvio, pero te encuentras cada cosa por las librerías…

Os aconsejo que no os cortéis a la hora de hacer bocetos, de guarrear papel, de dibujar tonterías… De repente, nuestro cerebro puede hacer ‘click’ y mostrarnos una super idea que nos encante. Como decía Picasso «la inspiración me llega trabajando«. Ir a la librerías y hojear cuentos también es una gran fuente de ideas…

Una vez creáis que tenéis todo claro y decidido, es hora de ponerse con las ilustraciones definitivas ¡por fin! 😀 Y aquí no escatiméis en calidad de papel y en el material que vayáis a utilizar porque se nota ‘un huevo’ la diferencia. De hecho, puede ser lo que os haga abandonar el proyecto porque el resultado os parece terrible y es que no es lo mismo un lápiz de color Alpino que un Caran D’Ache, o unas acuarelas típicas escolares que unas acuarelas Winsor&Newton o Schminke, que son las que utilizo yo.

Por último, y una vez que tengáis vuestro álbum infantil ilustrado más o menos terminado, no viene mal que os lo supervise un profesional. Yo lo hice con mi primer cuento de Mia, ¡Super Mia!, del que cambié algunas cosillas después de la revisión y, fíjate tú, gané un premio y me lo publicaron 🙂

TIP! Buscad cursos y talleres de creación de un álbum infantil ilustrado en vuestra ciudad o en línea (¡Domestika es una muy buena opción!), que son de gran ayuda y es una manera fantástica de aprender mientras desarrollamos nuestro propio proyecto.

¡Ánimos!

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