El proceso creativo de Fanguito, Lavandina y el Mundo de los Olores

Si habéis leído mi anterior artículo sabréis ya que el proyecto de este cuento nació en 2015, hace 5 años ya… y ha dado muchísimas vueltas en el concepto, la historia y el desarrollo de personajes y escenas.

Este cuento, al principio, se iba a llamar “El Genio de la Bañera” y lo empezamos a desarrollar Julia y yo porque queríamos presentarnos a un concurso de cuento infantil que se organizaba en Badajoz.

La historia sí es la misma, aunque han cambiado matices y se han añadido y quitado personajes en estos largos 5 años de proceso: en el Mundo de los Olores viven los esenciales, seres narigudos que fabrican los olores de nuestro mundo. Fanguito, el esencial de la tierra mojada, ha viajado hasta la casa de los hermanos Bruno y Violeta para conseguir una flor de lavanda auténtica, pues su amiga Lavandina se ha olvidado de la fórmula y no puede fabricar su olor.

 

Se puede decir que tanto Julia como yo hemos crecido con este cuento, pues nunca antes habíamos tocado el tema infantil y aún así nos entusiasmaba la idea, así que a medida que el cuento iba cogiendo forma, nosotras íbamos aprendiendo de este mundo.

Después de la mala experiencia con la editorial estuvimos “arreglando” el cuento con la idea de volver a mandarlo a otras editoriales pero, finalmente, Julia y yo nos centramos en otros proyectos personales y nuestros propios trabajos, hasta que a principios de este año 2020 volví a rescatar las ilustraciones y decidí adaptar los personajes y el Mundo de los Olores a mi estilo personal actual ¡¡qué desfasadas estaban :D!!…

Y con este nuevo estilo saldrá publicado en breve el cuento, un estilo en el que mezclo las técnicas en función sobre todo de las texturas y sensaciones que quiero que transmitan las ilustraciones, teniendo en cuenta la dificultad que genera expresar un sentido que no es visible: el olfato.

 

Hay acuarela, lápices de colores, pastel, punta finas, rotuladores y grafito. Todo manual, nada digital, como siempre 😉

Quizás por esta misma dificultad de expresar el olor sea el motivo de que en el mercado literario infantil no haya apenas nada relacionado ¡y eso qué es uno de los sentidos que más nos evocan y donde se concentran la mayoría de nuestros recuerdos! El olor de nuestra madre, el de ese lugar en el que lo pasábamos tan bien de niños, el de la casa de nuestros abuelos, el de nuestra pareja, el olor del campo donde nos gusta pasear, el del bizcocho recién salido del horno…

Esperamos Julia y yo que los papás, mientras le leéis el cuento a vuestros hijos, también os transporte a esos olores y recuerdos de cuando érais niños. 😉

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